A mitad de sendero
Subiendo escalas de navajas
Belleza de sangre cristalina
Sus pies como peces degollados
Fuerza y Luz de mar muerto
Recorta los surcos de su rostro
Búfalos enfurecidos
Y sombras de Verdugos
Gritan su nombre.
Y en la falda de un cipres
Lloran dos ranas viejas
Y el Dios de la misericordia
Se posa en los laureles.
Demonios libertarios traían
Ojos de sacerdotes y agua bendita
Ángeles de lunas parpadeantes
Y alas de almirantes
Cargaban los muertos del pueblo,
Ruedan muertos en pendiente
Cuerpos rodeados de crisantemos
Y frentes cargadas de acero.
Santa María madre de privilegiados
Monta mi espalda de fuego
Que te arda la consciencia
Atestada de injerencias
Camino hacia la muerte
Y que tu sangre deslavada
Limpie la muda canción de mi mente.
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